viernes, 21 de mayo de 2010

La expresión plástica, actividad lúdica en los niños pequeños.

Desarrollo de la capacidad de creación y percepción.

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El arte para los niños significa un medio de expresión que realizan naturalmente y en forma de juego en el que vuelcan sus experiencias, emociones y vivencias. Muchas veces descubriremos que el niño se expresa gráficamente con más claridad que en forma verbal siendo una actividad de la que disfrutan enormemente.
Consideraremos el juego como aquel conjunto de operaciones coexistentes e de interacción en un momento dado por las que un sujeto o grupo en situación logran satisfacer sus necesidades, transformando objetos y hechos de la realidad y de la fantasía. Esta conducta, para su realización, necesita del más alto grado de libertad interna y externa con respecto a la persona o grupo que la ejecute.

Elvira Martínez y Juan Delgado en su libro “El origen de la expresión” analizan el significado de la expresión plástica en el niño desde tres aspectos:

Un medio de expresión y comunicación de sus vivencias, un lenguaje del pensamiento.
La expresión se vincula a su desarrollo y a su cambio. Por medio del dibujo el niño cuenta, informa sus impresiones de los objetos a veces de forma más clara que verbalmente.

Un proceso en el que toma diversos elementos de la experiencia y les otorga un nuevo significado. Los transforma. Entonces cada experiencia significativa le aportará nuevos datos que serán vivenciados. Estas experiencias irán modificando sus esquemas y enriqueciéndolos. Es aquí donde el arte interviene para contribuir al desarrollo, ya que se producirá aprendizaje en la interacción del niño y el ambiente.

Una actividad lúdica donde las actividades gráfico plásticas representan un juego, estimulan el desarrollo motriz y se convierten en acciones útiles para la enseñanza de otros conocimientos. En ellas intervienen sensaciones, percepciones, y el pensamiento.

Analizados estos aspectos se puede comprender porqué el arte o la expresión artística se convierten en una actividad con un rol potencial en la educación de los niños.
Sin embargo a partir de las significaciones y lo que representa la expresión infantil, como padres y docentes es necesario tener en cuenta las distintas evoluciones o etapas de la expresión y evolución del niño.

Se coincide en llamar la Etapa del Garabato la que comprende aproximadamente de los dos a los cuatro años. Si tenemos en cuenta que la manifestación artística se nutre de la percepción consideraremos que la expresión comienza cuando el niño empieza a explorar su mundo por sus medios: tocar, morder, chupar, escuchar, mirar. Y continuará cuando realice su primer registro en un piso, pared o papel.
Investigaciones realizadas por autores como Lowenfeld y Brittain profundizan sobre el desarrollo de la expresión infantil, definiendo dentro de la etapa del garabato según la edad y la motivación del niño “el garabato desordenado”, “el garabato controlado” y por último “el garabato con nombre”. Es durante esta etapa donde los gráficos que realice el niño tienen que ver con sus movimientos corporales. La expresión plástica se convierte en una actividad kinestésica que disfruta por el hecho de realizarla y moverse.

A los cuatro años hasta aproximadamente los seis transcurre la etapa preesquemática, en la cual el niño comienza a crear formas, consciente. Trata de establecer relaciones con lo que intenta dibujar.

Es importante tener en cuenta que la producción gráfica del niño no puede desvincularse del proceso de percepción. Nos nutrimos de los que vemos, miramos, tocamos, escuchamos, aprendemos, modificamos, sentimos, vivimos.

¿Qué significa desarrollar la expresión artística?

A partir de los estímulos visuales los niños decodifican la información del entorno. Los grafismos y las pinturas, lenguaje por medio del cual el niño se comunica y expresa, es uno de los ejes de la expresión artística que se nutre y viceversa con el hecho perceptivo y receptivo.

Investigaciones y experiencias demuestran que la reflexión, la formulación de hipótesis, la emisión de conceptos, la percepción y el análisis lógico de las imágenes se encuentran latentes en los niños pequeños. , esto nos permite replantearnos algunas prácticas pedagógicas. Propiciar actividades que coloquen al niño frente a situaciones enriquecedoras de percepción, imaginación, sensibilidad, juicio crítico y estético.

Las propuestas educativas que se proponen desarrollar las capacidades de creación deben contener estos ejes, que promuevan la percepción y la producción al mismo tiempo, atendiendo a las etapas de desarrollo correspondientes, en un contexto de juego, teniendo en cuenta que la expresión significa todo lo que se ha expuesto anteriormente.

Actividades que pueden realizarse en el Jardín de Infantes y que atienden las distintas necesidades de expresión.

Acentuando la importancia de abarcar actividades que atiendan las distintas necesidades de la expresión artística en lo concerniente a la percepción y la creación se sugieren algunas actividades generales que pueden proyectarse realizando los ajustes correspondientes al niño, el nivel, su particularidad, la institución, el grupo, etc.

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Lectura y comentario de láminas:
Son innumerables las actividades que pueden realizarse con la lectura de imágenes, buscando que los niños disfruten y valoren la creación a través de las sensaciones y emociones que les trasmiten las diferentes obras.
Podemos pensar en la creación de cuentos breves para contarles la vida y obra de algún pintor, o crear cuentos con los niños a partir de las imágenes que vemos. Trabajar con distintos elementos plásticos de las obras haciendo hincapié en alguno en especial que se desee enseñar motivando a los niños para luego facilitarles materiales plásticos con los que se expresen en función de la actividad.
Otros lenguajes artísticos como la música son interesantes para incluir durante la lectura de obras, ya sea para acompañar los comentarios de los niños o incluir en los cuentos o relatos del docente o del grupo.

Visitas a exposiciones de arte.
Esta experiencia es enriquecedora para los niños pequeños tanto por las obras que verán hasta por la oportunidad de recorrer un museo, galería o centro cultural. Es provechoso escuchar y atender a sus comentarios y preguntas. Los docentes pueden preparar actividades previas a la salida, generar un espacio para explicarles sobre el hecho de visitar, recorrer y mirar un lugar donde se exponen obras. Durante la visita pueden conversar y contarles a los niños sobre lo expuesto.

Recorridos virtuales.
En Internet encontramos sitios de multimedia que por medio del sonido, la imagen, y la animación permiten acceder a los niños a las expresiones artísticas más variadas. También encontramos sitios de museos de todo el mundo que permiten un traslado virtual a través de salas y pasillos para observar objetos de arte y pinturas.

Visitas a talleres de artistas locales.
Donde los niños tengan la oportunidad de escuchar a los artistas en su ámbito; qué hacen, cómo trabajan, con qué trabajan e incluso que puedan mostrarles la realización de obras o proyectos terminados. También se puede organizar que los niños lleven algunos de sus trabajos para mostrarles a los artistas.

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Organización de exposiciones en la sala o en el jardín.
La organización de una exposición tiene múltiples aspectos que pueden trabajarse en el jardín incluso después de haber asistido a exposiciones.
Qué queremos exponer, cómo se exponen las obras y/o trabajos, cómo indicamos a los que visitan nuestra exposición que el trabajo es nuestro, cuáles son los títulos de los trabajos y cómo se los indicamos. Podemos incluso pensar con los chicos en la música que puede ambientar la exposición y trabajar con el docente de música.
En la sala, un espacio más íntimo para el grupo, se pueden realizar exposiciones previas a las abiertas a la comunidad educativa. Colgar los trabajos de todos y pensar en lo que vemos durante un momento. Propiciar reflexiones sobre el trabajo personal. Generar espacio para los comentarios. Que los chicos cuenten qué pintaron, luego comentar sobre lo que vemos en la pintura de algún compañero.
Es importante tener muy en cuenta las etapas y los niveles para realizar actividades pertinentes o adaptarlas.

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Actividades de expresión.
Por último las que abarcan las necesidades de expresión del niño.
Las destacaremos como oportunidades en la cual el niño experimente con distintos materiales, temáticas, y formas de trabajo diversas que amplíen sus experiencias.
Las actividades se han descrito en forma sintética y general por separado para facilitar su explicación, eso no quiere decir que se sugiera su trabajo aisladamente del resto, por el contrario, para lograr experiencias enriquecedoras y creativas éstas tienen que mantener sus conexiones e ir enmarcadas en un proyecto con objetivos, expectativas y metas definidas por el educador.

Mural en Ayllón

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Cada verano, desde hace treinta años, diez alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, de los últimos cursos de la licenciatura, pasan el mes de agosto, volcados en su propia creación artística, en un entorno inigualable: la Villa de Ayllón. Cinco de ellos son seleccionados por el Departamento Pintura, otros cinco por el de Escultura; pero además, desde hace cinco años, otros dos alumnos se unen al grupo de becarios para encargarse de las actividades creativas que organizamos con los niños y niñas del pueblo.

En un mundo en el que todo cambia a gran velocidad, cada vez me atrae más, precisamente aquello que, siendo bueno, es capaz de perdurar inmutable en su esencia, sin sufrir grandes alteraciones con el paso del tiempo. En este sentido, me agrada comprobar que la experiencia que han vivido los becarios de Bellas Artes, en Ayllón, durante este mes de agosto de 2009, haya sido tan coincidente con la que yo viví hace veintitrés años, e incluso, me atrevería a decir que también con la de los que me precedieron.

Me satisface pensar que lo más importante de esta beca, treinta años después, permanece intacto: el descubrimiento de la belleza del casco histórico de Ayllón y la hospitalidad de sus vecinos, el asombro frente a los increíbles colores de esta tierra, una repentina tormenta veraniega, el intenso olor a tierra mojada, una merienda en el exconvento de San Francisco, una cena en las bodegas, un remojón en el pilón de la plaza, un paseo nocturno, una lluvia de estrellas, una charla con un abuelo, un café en la plaza, o en el bar junto al arco, la amistad entre compañeros propiciada por una convivencia agradable e intensa, la emoción de crear despreocupadamente, poder olvidarse durante un tiempo de todo lo demás, y pensar sólo en arte...

Recuerdo que, además de volcarnos apasionadamente en nuestra propia obra, todos los días dedicábamos un rato a dibujar o pintar con los niños y niñas del pueblo. Esa buena costumbre, una manera de agradecer al pueblo de Ayllón las muchas atenciones que tiene con los becarios, y de relacionar directamente a los estudiantes universitarios con los menores, se ha mantenido durante todos estos años, con la única diferencia de que ahora dos alumnos se dedican exclusivamente a esa tarea, para tratar de potenciarla. En esta edición, propusimos a Sonia, la Alcaldesa de Ayllón, pintar un mural en la caseta que hay junto al campo de fútbol, frente a la piscina, un lugar que sirve de taller de escultura, para nuestros becarios, en verano, y es utilizado como almacén durante el resto del año. Para ello, los alumnos Nacho y Fátima han trabajado con treinta y seis menores de Ayllón. Previamente, les ofrecimos un tema: "la salud del planeta es nuestra salud", y les pedimos que realizasen dibujos. Una vez más, nos asombramos con las fantásticas creaciones de los menores. Nacho y Fátima se encargaron de integrar las ideas de unos y otros en una composición conjunta que recorriera las tres paredes exteriores de dicha caseta, y organizaron el trabajo colectivo de todos ellos, distribuidos en tres grupos. El resultado nos parece muy bueno, pero lo mejor es que también a los niños y niñas de Ayllón se lo parece, y además todos hemos disfrutado de la experiencia.


Pintura Mural en Bal Mandir

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Nuestro trabajo en Bal Mandir llegó a su fin. El lunes 5 de octubre partimos hacia Madrid, y nuestro último día con los niños y niñas del orfanato fue el viernes. Por la mañana dimos los últimos retoques al mural, y por la tarde organizamos una fiesta de despedida en el patio central.

Aunque la reflexión final sobre el resultado de esta nueva edición de "Color en Bal Mandir", habrá que hacerla en Madrid, después de dejar pasar un tiempo para serenar los sentimientos y las ideas, en alguna tertulia de sobremesa ya hemos cambiado impresiones, y parece que estamos de acuerdo en algunos aspectos que debemos mejorar en futuras ocasiones.

La pintura mural nos ha ocupado demasiado tiempo, más de lo que pensábamos. A pesar de que el edificio sobre cuyas paredes hemos pintado, es pequeño, finalmente ha sido una composición pictórica de muchos metros, y plagada de detalles. Sin duda, eso la hace más atractiva, y el cuento que hemos inventado para darle sentido, la hace más interesante; pero nos ha absorbido más de lo que hubiésemos deseado. A pesar de que en el mural han participado mayor número de niños que otros años, y han podido pintar durante más tiempo, lo cierto es que, la fase final ha quedado restringida a los más mayores y a nuestros voluntarios, lo que en cierto modo ha supuesto una frustración para los más pequeños, que hubiesen deseado seguir pintando.

Creemos que las sesiones de dibujo, algunas de ellas preparatorias del propio mural, y la elaboración de las cariocas, han sido muy provechosas. Además, el esfuerzo que hemos realizado para incorporar a nuestras actividades a los menores con diversidad funcional, ha resultado especialmente gratificante, y nos ha abierto una vía de trabajo que deseamos potenciar en el futuro. Ya sabíamos que el arte es una buena herramienta de expresión; pero ahora hemos comprobado que puede ser una forma de estimulación, y un extraordinario cauce comunicativo, para menores que tienen difícil acceso a los canales habituales. En este sentido, creemos que nuestra estancia en Bal Mandir, durante este mes, ha sido especialmente enriquecedora para Lata, Nimi, Roji, Nirmala, Ram, Suseta, Jayanti, Puspa, Madushudhan y Asha.


Educación especial

Pablo Menéndez ha sido uno de los dos expertos en educación especial, que agregamos a nuestro equipo de trabajo en Bal Mandir en la última edición, entre septiembre y octubre de 2009. En las tres ocasiones anteriores que habíamos trabajado en ese enorme orfanato, habíamos comprobado que varios de los menores con discapacidad severa, quedaban al margen de nuestras actividades por sus propias limitaciones, y porque nosotros nos sentíamos desbordados atendiendo a tantos niños y niñas deseosos de participar, y no podíamos dedicarles la atención individualizada que ellos requerían.

Por eso, esta vez nos marcamos como objetivo prioritario involucrar a esos menores en las labores creativas que desarrollásemos con el resto; y cuando ello no fuera posible, por las propias condiciones del menor, diseñar otras actividades adaptadas a sus posibilidades.

Creo que fue un acierto incluir a Pablo en nuestro grupo de trabajo, por dos motivos: por la formidable labor que él y Luis (el otro experto en educación especial) realizaron allí con los menores con discapacidad, especialmente con los más desfavorecidos (Lata, Roji, Nimi, Ram, Sujata, Madhusadham y Jayanti); y porque Pablo no ha parado de pensar en modos de ayudar a estos niños.

Su reto, nuestro reto, es lograr que esos menores que no reciben ningún tipo de educación, estimulación o terapia rehabilitadora, tengan una atención especializada. La contratación de Pradip, el alumno de Bellas Artes nepalés que ha colaborado con nosotros en las cuatro ediciones de este proyecto, para que trabaje seis horas diarias, durante seis días a la semana, con esos menores excluidos del derecho a la educación por su discapacidad, ha sido sólo un primer paso.

Pablo aspira a mucho más. Desea, deseamos, poder contratar también a un fisioterapeuta y a un educador especial que desarrollen su jornada laboral completa en Bal Mandir. Y puestos a soñar, ya que no hay en Kathmandu centros educativos especiales para atender a menores con discapacidades de esta índole, Pablo aspira, aspiramos, a que Bal Mandir pueda alojar en su interior un pequeño centro de educación especial.

La Voz de Galicia publicó en sus páginas centrales un artículo que recoge las impresiones de Pablo tras su experiencia en Bal Mandir: http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2009/12/27/0003_8194294.htm.

Color en Matruchhaya y en Bal Mandir 2010

A finales del 2004 llevamos a cabo "Bellas Artes con Matruchhaya y Shishu Bhavan", nuestro primer proyecto de cooperación al desarrollo, planteado desde el ámbito específico de la creación artística. Un grupo de siete alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, y yo, trabajamos durante aquellas vacaciones navideñas con los niños y niñas que habitaban esos dos orfanatos indios: Matruchhaya en Nadiad y Shishu Bhavan en Calcuta. La acción fue financiada por nuestra Universidad, a través de su primera convocatoria de proyectos de cooperación al desarrollo.

Inmediatamente entendimos que aquello tenía pleno sentido, que ese tipo de actividad beneficiaba enormemente a los menores, y para nosotros abría un nuevo campo de trabajo, alejado de los habituales centros neurálgicos del arte, y lleno de utilidad social.

Sentimos que debíamos hacer todo lo posible por dar continuidad a esa labor, no en Shishu Bhavan, el archiconocido orfanato fundado por la Madre Teresa de Calcuta, porque ya recibía el apoyo de numerosos voluntarios que acudían allí para prestar su ayuda; pero sí en Matruchhaya, donde nuestra visita fue algo absolutamente excepcional. Como la convocatoria anual de proyectos de nuestra Universidad, establece que no se puede seguir dando financiación a un mismo proyecto en ediciones posteriores, nos vimos obligados a buscar patrocinio externo.

Mi mujer y yo pensamos que lo más sencillo sería empezar por lo que teníamos más cerca: el Ayuntamiento de Pinto, el madrileño pueblo en el que vivimos. Recuerdo que a principios de 2005 solicité una entrevista con la concejala encargada del área de cooperación al desarrollo de dicho municipio, y acudí a ella con un proyecto en el que explicábamos detalladamente nuestro propósito, las actividades que nos proponíamos para llevarlo a cabo, y el coste detallado de la acción. A pesar de que estaba todo escrito, como la concejala me dio la oportunidad de hablar, y me pareció que no tenía prisas, le expliqué de manera apasionada nuestra intención. Mientras le hablaba, ella hojeaba el documento escrito, lleno de fotografías de nuestro trabajo anterior, hasta que llegó al final, la página en la que se pormenorizaba el presupuesto. Entonces creí que debía dar por concluida mi vehemente exposición, y en ese momento ella me dijo que podíamos contar con el apoyo del Ayuntamiento de Pinto.

Desde entonces, en Pinto ha habido gobiernos de izquierdas y de derechas, pero su respaldo a nuestro trabajo ha sido inquebrantable. Además, desde 2007, han sufragado un proyecto similar que desarrollamos cada año, por el mes de octubre, en el orfanato nepalés denominado Bal Mandir. Las disputas políticas en nuestro Ayuntamiento no han sido pocas, pero afortunadamente nuestras acciones en esos dos orfanatos de India y Nepal jamás han sido cuestionadas.

El Ayuntamiento de Pinto, como muchos otros, padece una grave crisis económica que le está obligando a abandonar iniciativas que parecían ya consolidadas, y nuestros proyectos no han sido menos. El año pasado recibimos los primeros signos de debilidad, por lo que transferimos buena parte de la responsabilidad económica del proyecto de Bal Mandir al Grupo Farmacéutico Pfizer, que generosamente se prestó a acudir en nuestro auxilio. Ahora sabemos que el Ayuntamiento de Pinto no podrá financiar ningún proyecto en 2010. Era algo que ya nos esperábamos.

Pero ésta debe de ser nuestra semana de la buena suerte, porque ayer supimos que el Consejo Social UCM costeará "Color en Matruchhaya 2010", y hoy mismo hemos recibido la buena noticia de que el Grupo Farmacéutico Pfizer asumirá completamente "Color en Bal Mandir diverso 2010". De distintas maneras, el Consejo Social de nuestra Universidad ha estado respaldando nuestras acciones, desde el inicio, pero durante los tres últimos años ha asumido el coste de una iniciativa similar a las de India y Nepal, que cada mes de julio hemos llevado a cabo en Ecuador, el primer año en orfanatos de Quito y Cuenca, y los dos últimos en un "pueblo huérfano" denominado Sinincay, un lugar donde numerosos niños y niñas viven en una situación de semiorfandad, a menudo más dura que la propia orfandad, provocada por la emigración de sus padres.

Obligados a establecer un orden de prioridades, decidimos dar preferencia a los proyectos que estaban ya más consolidados, por eso, "Color en Sinincay 2010" está ahora huérfano de patrocinio. A partir de este momento, cuando ya tenemos asegurada la financiación del proyecto de Matruchhaya y Bal Mandir, nos proponemos centrar todos nuestros esfuerzos en encontrar subvención para el proyecto de Sinincay.
Esperamos que nuestra buena suerte continúe, y que el trabajo con los niños y niñas de Sinincay no se tenga que ver interrumpido por culpa de esta crisis económica. Pero ahora es el momento de mostrar nuestra sincera gratitud al Ayuntamiento de Pinto, por su colaboración y por la confianza que ha depositado en nosotros durante todo este tiempo.